Marita Gallardo, la joven de 26 años que había sido víctima de una violenta agresión en la ciudad de Pinamar, falleció tras más de tres meses de agonía en su provincia natal, Santiago del Estero. El hecho, que en su momento conmocionó por la extrema violencia, tuvo el peor desenlace.
El calvario de Marita comenzó en diciembre pasado en la ciudad balnearia de Pinamar, donde convivía con su pareja. Según los testimonios recolectados, una golpiza feroz la dejó en un estado de vulnerabilidad absoluta, obligando a su traslado a Santiago del Estero para recibir cuidados intensivos cerca de su familia.
Durante más de 90 días permaneció internada en estado crítico, con lesiones severas en la tráquea, el cráneo hundido, múltiples fracturas en el rostro y un fuerte traumatismo craneal que le impedía incluso alimentarse por sus propios medios. Durante toda su internación, dependió de sondas gástricas y asistencia permanente, lo que fue debilitando progresivamente su salud.
'Ella no podía comer, tenían que alimentarla con sondas, pero no era suficiente. Se fue deteriorando con el paso de los días', relataron sus familiares.
Este jueves por la mañana, sus restos fueron sepultados en la localidad de Maco, en medio de escenas de profundo dolor. En diálogo con Noticiero 7, su madre y otros allegados reclamaron justicia y denunciaron la falta de respuestas judiciales.
Según aseguraron, existían denuncias previas radicadas en Pinamar contra el presunto agresor —su pareja—, y cuentan con documentación médica que acredita la brutalidad del ataque. Sin embargo, cuestionaron que el imputado continúe en libertad.
'Lo único que queremos es justicia', expresaron, al tiempo que reclamaron que la causa sea recalificada como femicidio. Además, pidieron asistencia legal para poder avanzar en la investigación.
La noticia generó un profundo pesar y ahora el dolor se mezcla con la indignación de familiares y amigos, quienes aseguran que existen antecedentes de violencia que no fueron atendidos a tiempo.