La crisis en la industria de la carne se profundiza y ya se refleja en el bolsillo de los argentinos y en las estadísticas sectoriales. Según un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (Ciccra) , el consumo per cápita de carne vacuna cayó a 47,3 kilos por año en el período febrero 2025-febrero 2026, el registro más bajo en más de dos décadas.
La cifra representa una caída del 2,5% interanual y profundiza una tendencia descendente que viene desde 2008, cuando se alcanzó el pico histórico de 69,4 kilos por habitante. Entre los factores que explican el derrumbe se encuentran la mayor demanda externa, la menor cantidad de animales que llegan a faena y el arrastre de la sequía de 2022.
Menos producción y precios por las nubes
La producción de carne vacuna también se contrajo fuertemente. Entre enero y febrero de 2026 se produjeron 457 mil toneladas res con hueso, un 9,1% menos que en el mismo bimestre del año anterior. Esto equivale a 45,5 mil toneladas menos de carne disponible para el mercado interno.
En paralelo, los precios no dejan de subir. En el mercado de Cañuelas, el valor del animal en pie aumentó 8,5% en febrero y acumula un alza interanual del 72,7%. De hecho, el kilo vivo mantiene el precio relativo más alto respecto al índice general de precios mayoristas en 15 años.
En las góndolas, la situación es igual de crítica. Según el Indec, los cortes de carne acumularon un alza del 12% en los primeros dos meses del año, el doble que la inflación general, que rondó el 6% en el mismo período. Solo en febrero, el precio promedio de los cortes vacunos trepó 7,4%, con alzas destacadas en paleta, cuadril y nalga (8% y 8,1%), mientras que el asado subió 5,7% y el pollo entero, 10,2%.
Frigoríficos en crisis
La caída del consumo y la producción también golpea al empleo. Días atrás, el frigorífico Arrebeef suspendió a casi 400 trabajadores de su planta en Pérez Millán, Ramallo. En tanto, otro frigorífico cerró sus puertas en Morón y dejó a 140 operarios en la calle.
El panorama refleja un escenario complejo para uno de los sectores más emblemáticos de la economía argentina, con consumidores que cada vez acceden menos a la carne y una industria que se achica.