Pinamar (por Sergio Michnowicz).- Lo conocí entrados los años 90. Él trabajaba en la Cooperativa de Agua y Luz de Pinamar, que por entonces no pasaba por un buen momento económico. Además se venía la ola privatizadora de todos los servicios públicos y la entidad estaba en la mira.
El país entero victoreaba al presidente peronista Carlos Menem y su plan de desguace de la producción. Claro, cuando vieron que la cosa era en serio, nadie lo votó en la reelección del 95. Pero ganó y ya era tarde.
En la provincia de Bs.As. el gobernador justicialista Eduardo Duhalde también seguía el mismo camino. La empresa pública ESEBA se ponía a la venta pero particionada. Se fragmentó en tres unidades distribuidoras principales: EDEA (Empresa Distribuidora de Energía Atlántica), EDEN (Empresa Distribuidora de Energía Norte) y EDES (Empresa Distribuidora de Energía Sur). Y no era lo mismo para la CALP negociar con un ente público que otro privado.
En Pinamar el personal de la cooperativa estaba preocupado. Porque en medio de esta ola privatizadora, la justicia decretó su intervención y lo que vino después fue peor.
Allí comienza la dura lucha gremial del Sindicato Luz y Fuerza Mar del Plata que, ante el avasallamiento de los derechos de los trabajadores, se movilizó para defender la fuente de trabajo. Los intereses políticos, ansiosos en lograr la quiebra de la cooperativa, vieron que la pelea no era fácil y dejaron en manos de un nuevo Consejo de Administración que se hiciera cargo del desastre de la intervención.
Recuerdo que, para salir adelante con las deudas, el personal todo dejó de lado derechos adquiridos (premios, horas extras, bonificaciones) para no perder la fuente de trabajo.
Cuando la cosa se acomodó, el personal contratado que era mucho también quiso que los reconozcan. Y una gran carpa blanca frente a la CALP se levantó. Con el apoyo del sindicato, se movilizaron una y otra vez por las calles de Pinamar para visibilizar un problema social. Luego de intensas negociaciones esos contratados (que en muchos casos hacía años que lo eran) pasaron a planta permanente.
Fueron tiempos de lucha, en donde mucho tuvo que ver la labor de los delegados lucifuercistas de entonces.
Uno de ellos estuvo desde el primer minuto al lado de sus compañeros. Un tipo distinto, que supo leer correctamente lo que pasaba y cuál era el camino.
En la CALP llegó a ser Jefe de Redes de Agua, un merecido premio por tantos años en la cooperativa.
Ayer este tipo (tipazo) nos dejó. Su vida fue intensa. Muy familiero, supo ganarse el respeto y el cariño de su gente. Tenía 62 años.
Se llamaba Roberto Re. Así como suena me decía. Abrazo enorme a su compañera Claudia y a Juan, que sigue los pasos de su papá en la cooperativa.
Me lo imagino organizando el sindicato de querubines allá al lado del barba, para que sus derechos también sean respetados. ¡Qué lio armarías entre las nubes!
Hasta el reencuentro Rober.
02/03/2026