El hogar de Isabel Cerezo de Bianchi lució este jueves 9 de julio una bandera celeste y blanca en su ventana. Por el Día de la Independencia y porque la dueña de casa cumplió 101 años, muchos de ellos dedicados a ser maestra jardinera en Chivilcoy. Por algo ella es la más antigua de la Provincia de Buenos Aires.
Maestra jardinera hace 78 años
En charla con La Razón de Chivilcoy, Isabel cuenta que egresó como maestra en la Escuela Nacional en 1943 -¡hace 87 años-, que en 1948 se recibió de profesora de jardín de infantes y en 1954 completó su formación como profesora de Pedagogía. Fue la primera directora del Jardín de Infantes N° 902 y una de las 44 maestras jardineras pioneras de su municipio.
Es imposible calcular cuántos chicos pasaron por sus aulas. Muchísimos. Por eso cuando cumplió 92 años, en 2017, fue distinguida como Ciudadana Ilustre de la ciudad por su trayectoria educativa.
Hoy, a los 101 años, conserva intacta esa avidez por el conocimiento y el cariño de sus cientos de exalumnos. Y después del almuerzo familiar, Isabel dialogó sobre próceres y la Patria con La Razón.
Charla con una pionera de Chivilcoy
Se permitió una recurrente pregunta que todavía la desvela: "¿A cuál de los dos prefiero, a San Martín o a Belgrano?". Isabel pensó en el cruce de los Andes, pero enseguida reivindicó al creador de la bandera: "Nos dejó algo que nos identifica a todos, y es tan hermosa, con los colores más lindos". Recordó la batalla de Ayohuma, cuando Belgrano ordenó no dejarle nada al enemigo: "¡Qué poder de reacción y de acción! De ahí mi confusión enorme de no saber a cuál de los dos quiero más".
La Patria es todo
"Me parece que Dios pensó antes de que yo naciera que iba a querer mucho a mi patria, porque para mí es todo: es donde se nace, se vive, se ama". La patria, dice, no es solamente el suelo que se pisa, sino la memoria de quienes la hicieron grande: San Martín, Belgrano, y nombres que a veces se olvidan, como French, Berutti o Urquiza. También mencionó a Rosas, "muchas veces mal interpretado", aunque —aclaró— "me parece que quería mucho a este país".
El valor de la palabra Libertad
Isabel recuerda una visita de una inspectora al jardín, cuando los chicos le regalaron el estribillo del Himno Nacional con una sola palabra repetida tres veces: ¡libertad, libertad, libertad! "Esa palabra había prendido en el corazón de esas criaturas de cuatro y cinco años", cuenta, todavía emocionada.
Hoy, a los 101 años, admite que se sigue emocionando con esa palabra. Y cierra con un deseo que resume la charla: "Que Dios, con su sabiduría infinita, permita que la libertad nos acompañe siempre".
Fuente: Agencia DIB
















