Ostende (por Sergio Michnowicz).- La plazoleta está ubicada entre las calles Alberti, Lyon y Av. Robette. En su origen era un triángulo pelado, sin árboles ni plantas. Solo arena. Un buen día Antonio Fernández Costas, que vivía enfrente sobre Alberti, se cansó de ver desde su ventana ese espacio que pedía a gritos que alguien le pusiera onda. Y puso manos a la obra para hermosear el lugar.
Detalles
Aquella plazoleta tenía un monolito hecho de piedra, en sus laterales estaban pegados el escudo de Pinamar (que todavía está) y otra placa que la nombraba como Plazoleta Galicia pero que alguien se encargó de sacarla. A pocos metros, un sencillo mástil para que la Enseña Patria flameara.
Hoy la plaza está abandonada. Los árboles crecieron y está lleno de verde, es verdad. Pero el monolito está vandalizado, y el mástil apenas sigue en pie.
Su historia
Antonio era un apasionado de la fotografía. Sus trabajos, en su mayoría paisajes de Pinamar, aún se encuentran expuestos en distintas oficinas municipales, en la CALP y en otros lugares. Cubrió durante años todos los eventos que había en aquella aldea de los años 60 y 70.
Hace 25 años lo entreviste para el programa “Pinamar News” por FM Acqua, donde me contó aquella breve y tierna historia. “Hice hacer la plazoleta porque sino iba a ser un baldío, lleno de yuyos. Me ayudó mucha gente, me donaron plantas, piedras, y la mano de obra fue mía. Quise que se inaugurara durante el gobierno radical, pero aquel día se me colaron otros (risas). Y no me quedó otra.” Fue semanas antes que Francisco Scognamillo le entregara la Intendencia al vecinalista Blas Altieri en 1991.
“Pero quédate tranquilo que ese lugarcito me trae muchos recuerdos. Algunos buenos y otros malos también. Porque en los primeros años tuve que hacer todo yo, regar, cortar el pasto...”
Aquella charla con el gallego, que en ese entonces tenía 63 años y que llegó a Pinamar cuando despuntaban los años 60, se extendió un poco más. “Yo vine de España con 12 años, desde la provincia de Pontevedra. Un lugar de maravillas a orillas de mar. Por eso me gusta tanto Pinamar también. Acá es mar abierto, allá son rías, los mariscos tienen otro sabor, el mar rodeado de montañas es más tranquilo. ¿Si volví a España? No tuve dinero, soy uno de los gallegos que no supo hacer plata. Si me ponía un bar capaz que sí, pero bueno... lo que tengo ahora lo hice con mucho sacrificio, y no podía darme el lujo de gastar.”
El 22 de enero de 2017 falleció a los 78 años. Su valioso legado fueron sus hijos, sus fotografías que están en distintas instituciones de Pinamar... y su plazoleta Galicia en el corazón de Ostende.
23/02/2026