Con abrazos, banderas y memoria colectiva, el Jardín de Infantes N° 903 “Frutita de Tala” de General Madariaga celebró su 41° aniversario. Fue el pasado 29 de abril, una fecha que convoca a toda la comunidad educativa y al pueblo en general, porque la historia del jardín se entrelaza con la del barrio y con el viejo Ferrocarril Roca.
Todo comenzó en mayo de 1984. Por entonces, el personal de la Escuela N° 15 impulsó un censo de población para detectar la necesidad de un nuevo nivel inicial en la zona. Cuando se confirmó la demanda, la Municipalidad gestionó el uso de un edificio que había pertenecido al ferrocarril, ya que no se contaba con un inmueble propio en el barrio.
En noviembre de ese mismo año, el Consejo Escolar solicitó formalmente la creación del Jardín de Infantes N° 903. El sueño se hizo realidad el 29 de abril de 1985: con dos maestras y una preceptora, el jardín abrió sus puertas por primera vez. Aquel pequeño grupo de niños marcó el inicio de una trayectoria educativa que lleva más de cuatro décadas.
Para 1986, la comunidad ya trabajaba por una sede definitiva. Fruto de la gestión conjunta entre autoridades y vecinos, el gobierno municipal donó un terreno en la calle Belgrano 1155. Allí se levantó el edificio que hoy alberga a decenas de generaciones.
Sin embargo, faltaba un detalle fundamental: darle un nombre con identidad propia. Ese momento llegó recién en 2009, cuando familias, docentes y alumnos participaron de una votación histórica. El nombre elegido fue “Frutita de Tala”. La razón fue profundamente simbólica: el tala es un árbol emblemático de la región, y sus frutos representan a los niños y niñas que, como aquella planta, crecen y se fortalecen desde sus propias raíces.