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“No puedo ser feliz si el otro sufre”: Ian Moche y la lucha por la emergencia en discapacidad
06/02/2026

El joven activista explicó por qué la ley era urgente y respondió a los ataques que intentaron correr el foco del reclamo.


Ayer, en la fecha límite establecida por el Juzgado Federal de Campana, el gobierno nacional reglamentó finalmente la Ley de Emergencia en Discapacidad, fruto de la persistente movilización de los activistas por los derechos de las personas con discapacidad y los familiares de discapacitados y discapacitadas, quienes ya habían logrado que el Congreso Nacional apruebe cuatro veces la normativa.


A sus 13 años, Ian Moche fue una de las caras más visibles de la denuncia por la falta de la promulgación de esta legislación, indispensable para las miles de personas que sufren alguna discapacidad. No solo por voluntad propia, sino porque figuras de enorme investidura, como el presidente de la Nación o la diputada Lilia Lemoine, se encargaron en varias oportunidades de ponerlo en el ojo de la tormenta, con denigraciones e insultos que salpicaron también a su familia.




¿De qué hablamos cuando hablamos de emergencia en discapacidad?




"Al principio lo tomamos con sorpresa, porque significa que el gobierno reconoció que la emergencia en discapacidad existe. También puede ser probable que no la cumplan, tengamos en cuenta que es una ley de emergencia que a principios de 2028 va a dejar de estar. Pero estoy muy contento porque hicimos un montón de lucha para que se puedan cumplir y mantener nuestros derechos", afirmó Moche.
"La situación de emergencia en discapacidad es sumamente grave, ahora estamos a un mes de empezar las clases y no tenemos asegurado nada. Están en juego la educación, la salud, el transporte, la medicación, las terapias, los acompañantes. No tenemos aseguradas las escuelas especiales nisiquiera", y añadió que la problemática es más urgente aún "si hablamos sobre la cantidad de gente que muere por no acceder a la medicación, o las doce personas que se suicidaron por no tener sus apoyos. Eso y la total ignorancia que se tiene hacia las familias, a las que el Estado no les da absolutamente nada".
Además, el activista reflotó los datos de que "en las personas autistas, la cantidad de suicidios es casi trece veces más. La cuestión de los suicidios es muy grave en nuestro país, no solamente en las personas con discapacidad, cada dos horas de suicida un persona."


Para enfrentar aquel cruel panorama, Moche dice que "nosotros recuperamos el concepto de la empatía, el pensar en el otro. En este momento, todos estamos siendo egoístas, todos estamos haciendo como que cada uno es su propia sociedad y que no nos importa el otro. Pero lo que realmente no entendemos es que la existencia del otro es fundamental para nosotros. Yo soy porque nosotros somos. Yo no puedo ser feliz si el otro está sufriendo."


Al respecto de que la norma fue promulgada al filo de plazo límite, el vocero de las personas con discapacidad aseguró que "eso significa que hubo mucha insistencia y que el gobierno definitivamente no la quería. Dicen que es una cuestión de evitar el déficit fiscal, cuando es algo con lo que tiene que ver bastante poco, y que además sería algo terrible. Tenes que ser muy mala persona para no poder pensar en la gente con discapacidad."







La felicidad contra el odio


Recientemente, la diputada libertaria Lilia Lemoine arremetió contra Ian y su madre al aire, en el programa de Esteban Trebucq. Al respecto, Moche respondió que "A Lilia Lemoine le quiero decir que no entendí mucho cómo se quiso expresar. Ella dijo esto de 'actuar como un autista', y yo me pregunto realmente ¿Cómo sería actuar como un autista? ¿Quieren que sea como Sheldon, como Rain Man o como Forrest Gump, que son todos los autistas del cine? ¿Quieren que sea ese modelo de autista? Realmente no lo entendí."


La sensación que le dejó aquel agravio fue de tristeza. "Yo me sentí mal porque estaban hablando de mí y no de lo urgente. Fue algo muy cruel y que la verdad nos dolió, pero que al mismo tiempo no nos va a detener como activistas. No importa lo que nos quieran hacer ustedes, no nos pueden opacar porque vemos a toda la gente que nos apoya y vamos a seguir adelante."


Al preguntarle por qué cree que es el blanco de semejantes ataques, argumentó que lo mismo le sucedió "primero a Lali, después a Ricardo Darín y ahora a Ian Moche. Yo creo que todo esto ocurre un poco para desviar la mirada. Yo soy activista y siento que a la gente le soy un poco incómodo. Dicen 'puede haber un niño actor', pero ¿Por qué no puede haber un niño activista? ¿Cuál es el problema con que haya un niño que tenga la capacidad de decir cosas? Inclusive, cosas que muchos adultos callan."







"El activismo es mi pasión, es lo que amo hacer. Mi mamá siempre dijo que el activismo nos ayudó un montón, yo heredé de ella la felicidad de poder ayudar al otro. Esa conexión es algo hermoso, me hace feliz todo los días, es una de mis pasiones y el impacto que tiene en la sociedad es lo que más feliz me pone. Fuera de esto, yo sigo siendo Ian, sigo siendo un niño. No crean todo esto que dicen de que 'seguramente siempre está detrás de las máquinas de billetes facturando', no, yo realmente soy un niño. Juego, tengo mi grupo de amigos, voy a la escuela, estudio japonés y hago teatro. Y soy feliz. Soy un chico que es muy feliz y sabe muy bien qué es lo que no quiere ser: una persona mala, que odie y que no sufra con el dolor ajeno".


Hacer la cosas bien: ejemplos de la crueldad


"Para que no quede la Ley de Emergencia en Discapacidad en la nada, basicamente, se debe tener en cuenta el presupuesto y que tener empatía. Se necesita seguridad sobre lo que va a ocurrir con los centros de día, las escuelas especiales, el transporte y todos los prestadores. Se tienen que hacer bien las cosas y no poner a improvisados en las áreas de discapacidad."


"Si se tienen ideas, que se hagan bien"; exclamó y ejemplificó con las auditorías de la ANDIS, sobre los Certificados únicos de Discapacidad (CUD). "Estaba mal hecho en el sentido de poner a todas la personas, el mismo día, a hacer filas de horas. Y quitarles el CUD por razones innecesarias, decirles que no tienen discapacidad, tratar de hacer parar personas en sillas de ruedas, o decirle a un hombre que no tenía dos piernas y un brazo 'ah, pero te queda un brazo para trabajar a vos'. Ese tipo de cosas es absoluta crueldad, como también ocurrió con el chico con síndrome de down que le sacaron el CUD porque podía decir su nombre, o las personas electrodependientes que decían que no las traían para demostrar la discapacidad, cuando no podés mover a una persona que depende de la electricidad. Tienen que poner personas con empatía, no improvisar con estas cuestiones.", finalizó.



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