Un nuevo episodio de violencia vial enluta a la costa argentina. En la intersección de las calles Víctor Hugo y Saavedra, en la localidad de Ostende, un choque frontal entre una moto de alta cilindrada y una Renault Kangoo terminó con la vida de un joven de 30 años, cuyo cuerpo quedó tendido sobre el asfalto ante la mirada atónita de los vecinos.
Según las primeras pericias, el impacto fue de tal magnitud que la moto quedó prácticamente destruida y varios testigos llamaron de inmediato al 911. Al llegar, los servicios de emergencia confirmaron el deceso del conductor. En tanto, el acompañante –identificado por fuentes policiales como el hermano de la víctima– fue estabilizado en el lugar y trasladado de urgencia al hospital municipal de Pinamar, donde permanece internado en estado delicado con traumatismos múltiples.
La conductora de la camioneta, una mujer de aproximadamente 40 años, también fue derivada al mismo centro asistencial con heridas de consideración, aunque fuera de peligro. Personal de la comisaría local y de la Unidad Fiscal de Delitos Complejos trabajan en el lugar para determinar si hubo exceso de velocidad, invasión de carril o fallas mecánicas.
El accidente generó conmoción en la pequeña comunidad balnearia, que en plena temporada baja ve cómo la inseguridad vial vuelve a cobrar una víctima fatal. “Escuchamos un estruendo terrible y salimos corriendo. Era desgarrador”, relató un vecino que prefirió no dar su nombre.
Desde la Dirección de Tránsito de Pinamar confirmaron que se revisarán las cámaras de seguridad de la zona y que se espera el resultado de la autopsia para esclarecer las circunstancias exactas del siniestro. Mientras tanto, los familiares de las víctimas ya fueron notificados y reciben contención psicológica en el hospital.
Este trágico suceso vuelve a poner el foco en la necesidad de reforzar los controles viales en rutas y accesos a la costa atlántica, donde los accidentes mortales se repiten cada temporada con alarmante frecuencia.