Ostende (por Sergio Michnowicz).- El Jardín de Infantes 904 “El Suri” está ubicado en Av. Central, un lugar que tiene mucha historia en el corazón del centenario balneario. Erica Canaves es su directora, y cuenta que “en este día especial para nosotros comenzamos la mañana saludando a todas las docentes. Porque este 28 de mayo recordamos el fallecimiento de Rosario Vera Peñalosa en 1950, una educadora y pedagoga que se inspiró en la primera infancia para educar a esos niños que estaban en sus hogares y que necesitaban un lugar donde intervenir con el juego para aprender. Hoy seguimos la línea a nivel inicial, donde los niños vienen a jugar aprendiendo.”
“Era como un secreto que teníamos en el aula. Y bueno, siempre quise ser maestra porque, para dar esa libertad de expresión, más que nada. Ysiempre me gustaron los niños chiquitos, así que tuve claro que iba a ser maestra jardinera. O sea, nunca pensé ser otra cosa.”
“Es como mi segundo hogar” aclara. “Uno lo da todo para que esté bien, para que a los niños no les falte nada. Quiero destacar que también una trabaja así porque cuenta con un buen equipo de docentes, que siguen las ideas que una por ahí propone, y se llevan adelante.”
“Al otro día fui, trabajé ahí dos años, después pasé a otro jardín en Núñez, el Instituto San Martín, donde mis exalumnos ya tienen 40 años. Algunos los he visto hace muchos años en Buenos Aires. Y después hice mucha parte de mi carrera en Buenos Aires. Me mudé a Pinamar en 2005, donde entré al Jardín 901. Allí fui docente mucho tiempo, luego me pasé acá, rendí para directora, ydesde 2013 estoy en este jardín al que le di mucha, gran parte de mi vida.”
Hoy el 904 tiene una matrícula de 88 alumnos. “Es una realidad que la matrícula va descendiendo porque también desciende la tasa de natalidad. Como que ya no tenemos esas aulas numerosas de antes, de 30, 32 alumnos; va bajando. También hay una realidad que las familias hoy en día trabajan todos, y los niños necesitan un espacio donde no solo aprender, sino también recibir una alimentación adecuada mientras los padres trabajan.”
Por tal motivo “se inició un proyecto el año pasado, con apoyo en la inspectora de nivel inicial Silvina Perriel, que nos acompañó un montón en este proceso, que se abrió con la esperanza de que los niños no solamente vengan a aprender, sino que se queden a comer y que tengan actividades a la tarde también. Inician a la mañana, y una vez que el comedor empiece a funcionar, se quedan a comer y siguen con las actividades hasta la tarde. Perfecto.”
“Es darle la posibilidad también a la comunidad, ante estos cambios que hay por los trabajos de las familias, para que los niños tengan un nivel educativo que les pueda brindar más cosas, más herramientas. Y más facilidad para las familias que sí o sí necesitan trabajar.”